sábado, 6 de febrero de 2016

Plasencia: más que una media.



En la salida. Frescos, sonrientes, con las fuerzas intactas.

La Media Maratón de Plasencia no es una más. Tiene carácter, personalidad y un trazado precioso y entretenido en el que se alternan tramos de tierra y de asfalto. Discurre en gran parte de su recorrido  a orillas del Río Jerte desde el que se contemplan en algunos momentos las cumbres de Gredos, poco nevadas en este año de primaveral invierno. Resulta especialmente agradable transitar por La Isla, parque fluvial cercano al centro de la ciudad,  repleto de árboles y un auténtico vergel para los que llegamos desde las tierras áridas de la meseta.  

Por La Isla. Flanqueado por Maxi y David (427 y 99)
Los primeros kilómetros se corren, como suele suceder, pasados de vueltas, sobre todo en la bajada hacia el río. Se llega a mitad de carrera casi en un suspiro gracias a un perfil ligeramente favorable, las ganas y el buen ambiente. En realidad, es en ese punto cuando uno sabe cómo se encuentra. Si en el 11 estás mejor que en la salida, es que el día puede resultar favorable para hacer una buena marca. Si, por el contrario llegas apretado, lo más razonable sería aflojar el ritmo y tratar de trasladar el comienzo del calvario lo más cerca de la meta que se pueda. Digamos que mis aguerridos escoltas en esta prueba, Maxi Albarrán, con el que entreno habitualmente, ya que como él dice, “hacemos buena yunta” por nuestros ritmos similares y una condición física y mental muy parecida,  y David Oliver, el avezado maratoniano con el que corrí el último tramo de la MM de Navalmoral de 2013, en la que conseguí gracias a él, mi mejor marca personal en una media, me llevaron a un ritmo vivo desde el comienzo. En ocasiones me costaba seguirlos, pero aflojaban la marcha y volvíamos a cabalgar juntos, aunque estaba claro desde el primer avituallamiento que era el más débil de los tres, el que más resoplaba y el que maduraba más deprisa. No obstante, fueron kilómetros de charla amena y de enorme satisfacción. Ponerte al día, escuchar el golpeteo de las zapatillas en el suelo, acoplar el ritmo al de los compañeros hasta sincronizar los pasos de forma inconsciente, notar que el corazón se acelera y que la respiración se agita, pero sentirte cómodo corriendo…..Esas sensaciones a veces contradictorias son la esencia de quienes tenemos esta afición y difícilmente pueden ser comprendidas por alguien que no las ha experimentado. 

Buena yunta
Puente de piedra sobre el Jerte. Comienza la parte dura
Pude acompañar a Maxi y a David, gracias a su generosidad, hasta el Km 18. “Cada uno que se las arregle como pueda a partir de aquí” les dije. Y así fue. En cuanto el terreno se puso cuesta arriba, yo fui entrando en barrena. Lo cierto es que la primera rampa es demoledora: te rompe el ritmo, te sube las pulsaciones y como no regules se convierte en un obstáculo insalvable. Detrás de la primera vienen otras cuestas y también requiebros por las callejas de Plasencia, y pavimentos duros de canto rodado y de granito. Sálvese quien pueda. Yo, desde luego, no podía. Cuando las cuestas se empinan, la carrera es implacable con los que flojean. Tras de mí podía sentir los jadeos casi agónicos de otro corredor que aún tuvo fuerzas para gritar a alguien del público: “Esto es inhumano”. Yo, bastante tenía con luchar contra el deseo de pararme. Tenía que llegar a meta corriendo, entre otras cosas para acabar cuanto antes con el sufrimiento y el dolor de piernas.
Interminable. Así se me hizo la parte final de la carrera. Ya en la recta de meta, Carmen avanzó entre el público para ofrecerme llevar a la pequeña Lucía, la hija de Tony, un compañero del club hasta la línea de llegada. No me atreví a hacerlo por temor a que la niña se me cayera de los brazos, tal era el lamentable estado en el que terminé la carrera. Como muestra diré que en estos tres últimos kilómetros, mis compañeros me aventajaron en 3’. Menudo pajarón. Pero en eso reside también la adicción a este deporte, en la dureza, en el esfuerzo, en sentir el cansancio en el cuerpo, en la superación personal y sobre todo, en la lucha psicológica contra uno mismo, que te forja el carácter y la determinación y te fortalece mentalmente, sobre todo si desde el público alguien con una enorme barriga y un puro en la boca te grita que no puedes con los cojones. Cierto. Pero imaginarlo a él en la misma tesitura me hizo sonreír en tan delicado momento. 


Cuanto más inclemente haya sido el trayecto, mayor es la satisfacción de lograr terminarlo. Por eso siempre sonrío en las llegadas y procuro hacerlo también durante el trayecto, aunque vaya justito. Al fin y al cabo, corro para disfrutar de ello, aunque en casi todas las carreras me toque sufrir. 

José Luis y Tony
Rony quemando brócoli en la subida
Por lo demás, el día resultó magnífico en lo climático, inolvidable en lo social, novedoso en lo gastronómico e inigualable en lo artístico.  Mira que los conozco, pero Puerto y Cai siempre acaban sorprendiéndome con su entregada hospitalidad. Pendientes de nosotros desde antes de que llegásemos y dedicados íntegramente a nuestras necesidades hasta que nos volvimos a casa. Mi agradecimiento hacia ellos sólo puedo expresarlo mediante el cariño que los profeso a ambos. Tuve ocasión, además de volver a saludar a Mireya y Angélica, hermanas de Puerto y al igual que ella, amables y atentas con todos nosotros; a Antonio, con el que me comprometí a correr la Media de Monfragüe en el mes de octubre. A ver si puedo convencer a alguno de los que me acompañaron y que, al igual que yo, volvieron encantados con la carrera, con el trato recibido y con la ciudad. Fue un auténtico placer volver a correr con José Luis Paradinas, que nos tenía abandonados últimamente, acompañar a Tony a su primera media oficial y ver que Álvaro no ha perdido ligereza gracias al brócoli. Aunque en carrera no los huelo, es una gozada llevar tan excelente compañía. A ver si cunde el ejemplo y nos prodigamos más en salidas conjuntas. Y por último, no quiero acabar esta crónica,  sin hacer mención a las pequeñas Lucía y Daniela, que aguantaron sin rechistar todo el día. Y como no, a Paula, que redescubrió asombrada la ciudad en la que nació. Para cualquiera de los que tuvimos ocasión de estar allí el domingo, la Media Maratón de Plasencia no es una más. Seguro.

El grupo

viernes, 3 de julio de 2015

¡Sshhhh! ¡Silencio! ¡Esto es una biblioteca!



Esta frase resume en sí misma un modelo de biblioteca que agoniza, aunque sigue  teniendo vigencia todavía en los círculos bibliotecarios predigitales  y entre algunos usuarios intolerantes.  Este espíritu cartujo ha forjado una imagen de la biblioteca y de los bibliotecarios que será muy difícil quitarse de encima. Digo muy difícil, pero no imposible. Vivimos tiempos duros, tiempos inciertos, tiempos de cambio. Las bibliotecas han de reinventarse. Unas pueden optar por ser reductos de silencio y tranquilidad para lectores añosos y tiquismiquis y estudiantes agobiados e intransigentes.  Éstas se convertirán en anquilosados museos para lectores fósiles y tendrán poco futuro, aunque conservarán seguramente su orgullo de clase,   y al igual que el hidalgo del Lazarillo, irán poco a poco adelgazando hasta agotarse en sí mismas.  Otras optarán por abrirse a la sociedad, por impregnarse de ella, por generar nuevos servicios y por solicitar la palabra a quienes tienen muchas cosas que enseñar, mucho que compartir: las personas.  Las bibliotecas no somos nada sin ellas y sin embargo, las hemos impuesto silencio en nuestras salas durante décadas. Ha llegado la hora de pedirles que hablen.  El tema es lo de menos. Una de nuestras labores como bibliotecarios será convencerlos de que sus conocimientos son interesantes para nosotros y para el resto del público, que tienen mucho que aportar, que tienen cosas que decir y que pueden y deben compartirlas. A veces ni siquiera sabemos que sabemos, pero  cada persona es un libro, como en la novela de Bradbury, con la salvedad de que nuestra biblioteca humana, además de almacenar historias, contiene informaciones variopintas relacionadas con los oficios,  las aficiones, los gustos,  los pensamientos, o las  experiencias vitales.  Sacarlas a la luz es la nueva mayéutica bibliotecaria. La hemos experimentado y ha resultado altamente satisfactoria, para los usuarios y para la biblioteca.  Ellos han descubierto un espacio que a partir de ahora será suyo, nosotros nuevas formas de dar protagonismo a quienes verdaderamente han de tenerlo.  

miércoles, 4 de marzo de 2015

Por encima de mis posibilidades: Sevilla tuvo que ser.

Esta crónica quiere ser también un homenaje a todas aquellas personas que a base de constancia, tesón y esfuerzo son capaces de realizar cosas por encima de sus posibilidades, como por ejemplo, correr una maratón. Y no quiero señalar...

Si un adivino me vaticinase que de aquí a un par de años subiré el Everest sin oxígeno, pondría la misma cara que si hace cinco me hubiesen profetizado que lograría correr con cierta solvencia una maratón. Pues bien, hace unos días terminé con éxito la de Sevilla, mi segunda carrera en esa distancia mítica. Y lo hice con buenas sensaciones durante toda la carrera. No puedo decir que llegase fresco a la meta, pero sí que no terminé exhausto, ni vacío. De hecho, durante la tarde estuve paseando Sevilla durante otras cuatro horas, poco más o menos, las mismas que tardé en patearla por la mañana.  Y eso, para mí, que tengo 52 años, 83 kilos y una trayectoria antideportiva ejemplar, es un logro personal considerable.


Sólo los que corremos sabemos el trabajo que cuesta este deporte. Sólo quien se ha enfrentado a una maratón sabe lo duro que es entrenarla. Sin duda, peor que correrla. Sobre todo si tienes que prepararla en lo más crudo del invierno.  Esos días de modorra tras la digestión del cocido, arropado con las faldillas mientras fuera oyes soplar el viento, o ves el agua que golpea contra los cristales; o en los que el termómetro aconseja quedarse en el sillón porque el hielo no ha desaparecido de los charcos en todo el día; incorporarse y ponerse las zapatillas en momentos así para afrontar en solitario una salida de 90 minutos antes de que se haga de noche, tiene mucho mérito. 

En la salida.
Entrenar con agua, nieve, granizo, barro, un frío de mil demonios y sobre todo, con aire, maldito aire, que te va mermando las fuerzas, que te congela el sudor, que te frena, que te arrice de frío, que te agota, es casi una heroicidad. Ha habido un día, con Edu, en el que a falta de 3 Km para completar la tirada, ha comenzado a granizar y se ha levantado una fuerte ventisca. El granizo nos golpeaba la cara con fuerza, haciéndonos daño e impidiéndonos ver por dónde pisábamos. En menos de 5 minutos, la granizada nos puso como una sopa. Llegué a casa aterido de frío. Tengo la costumbre de aprovechar el primer agua de la ducha, esa que sale helada, para remojar y relajar las piernas, (ya sé que Cañete en ese tiempo se da una ducha completa, pero es que yo me ducho por encima de mis posibilidades), pero en aquella ocasión ese primer chorro de agua se me antojaba caliente: Imaginad cómo llevaba el cuerpo.  O la dureza de esas tiradas largas, en las que te das cuenta demasiado tarde que has elegido un mal camino, de esos que con humedad te cargan las zapatillas con más de un kilo de barro, haciéndote resbalar y poniendo a prueba tu capacidad de aguante; o la cantidad de veces en las que uno tiene que salir solo a entrenar, a veces a horas intempestivas porque no se ha podido antes. En fin, que cuando te ves en Sevilla, en la línea de salida, con otros 12.000 corredores, con la motivación por las nubes, a pesar de las dudas y las incertidumbres que plantean 42 Km por delante, con una temperatura de 9 grados sobre cero para comenzar y expectativas de llegar a 16, con el cielo azul y el sol de cara, piensas que seguramente, lo peor ya ha pasado. 
Por la Plaza de España
Tan solo queda disfrutar del momento. Bueno, eso se dice, pero disfrutar, lo que se dice disfrutar no es lo que más se hace en una carrera, aunque siendo tan larga uno pasa por diferentes estados físicos y anímicos. Mi preocupación principal consistía esta vez en no dejarme llevar por la euforia del momento, ni por la presión ambiental que te fuerza a correr más rápido del ritmo que te has marcado, que en mi caso consistía en hacer los primeros 10 Km en 1 hora y llegar a mitad de carrera en un par de horas. Este ritmo de rodaje me permitiría llegar con fuerzas al Km 30, en el que @gorkafm había quedado en incorporarse a la prueba para acompañarme los últimos kilómetros y a partir de allí, rematarla como pudiera. Los planteamientos de Manuel y Rony eran totalmente distintos a los míos, y es que aunque salimos juntos y corremos por el mismo circuito, cada uno compite en una liga, como dice @Lillomonte. Sólo hay que verlos.

Los tres intrépidos antes de correr.
Tuve que frenarme en varias ocasiones, en las que el rodar tranquilo me impelía a forzar un poco más la máquina. Aproveché cada avituallamiento para pararme a beber isotónico: Eso me obligó también a una parada técnica para desbeberlo. Comí un par de barritas y un par de plátanos. Incluso me atreví a probar,  ya en el 35, un gel de los que ofrecía la organización, porque el yogur con frutos secos que había desayunado por la mañana estaba ya amortizado. Caducado no, amortizado. Los caducados son los que desayuna Cañete, pero yo acostumbro a desayunar por encima de mis posibilidades. Caprichos.

En los 12 últimos kilómetros adelanté 1209 posiciones, posiblemente de gentes que se dejaron llevar por la alegría del comienzo. Fui capaz de mantener el ritmo hasta el 40, en el que Gorka me dejó prácticamente en el puente del Alamillo, para que viviese en solitario la experiencia de llegar a la meta. Su ayuda resultó esencial para mis pretensiones, porque me hizo muy llevadera la parte más crítica de la carrera, describiéndome cada monumento, cada calle, cada rincón, sin parar de darme ánimos, como buen amigo que es. Quiero mencionar también que puso el piso de sus padres a nuestra disposición, nos hizo de anfitrión y guía, y se portó como un auténtico caballero. 

No os engaño: Entré en meta rodeado de Keniatas.
Cuándo Gorka me dejó, me uní a un grupo de keniatas y no los solté hasta llegar a la meta, un poco desencajado y con las piernas duras como palitroques, pero henchido de orgullo y satisfacción. Como un rey, vamos. Orgulloso por no haber conocido el muro en esta ocasión, y satisfecho del planteamiento táctico de la carrera y por la motivación mental que me permitió acabarla sin problemas. ¡Ay,  si tuviera tanta fuerza en las piernas como en la cabeza!

Poco antes de entrar en el estadio, oí las voces de Carmen, mi mujer, y de Pardi y de Toñi y su marido que me jaleaban en los últimos metros. Me pudo la emoción y arranqué a llorar. Ya no pararía hasta cruzar la meta. De llorar, digo. Y de correr tampoco, que al fin y al cabo ya no quedaba nada. Entrar en el estadio a través de un túnel es una experiencia inigualable, como lo es pisar el tartán de la pista y recorrer por ella los últimos 300 metros.  La sensación es de las que no se olvidan. Una mezcla de cansancio, satisfacción, orgullo, euforia, emoción, recuerdos, alegría y dolor de piernas.  Eso sí es disfrutar. Según atravesábamos el arco de meta, los voluntarios nos colocaban una capa de plástico amarillo, con la que recibíamos nuestra merecida medalla de finalizadores. Como en una irreal escena de "Un mundo feliz" de Huxley, el túnel hacia el guardarropa parecía un ejército de amarillentos "epsilones", que caminaban con las piernas abiertas, a paso de procesión y balanceando ridículamente los cuerpos en busca del “soma” que se nos ofrecía en diferentes puntos (frutas, bebidas, algún alimento). Era todo un espectáculo, que no me paré a contemplar mucho tiempo puesto que sólo quería quitarme la camiseta sudada y encontrarme con Carmen y con los compañeros. Supe que Manuel había terminado en 2 horas 58’ y que Rony se había convertido por mor del tiempo marcado en el número pi del maratón, que es como la cuadratura del círculo: 3.14'16",  yo paré el cronometro en 4.07’58”.  Como no me gusta correr por encima de mis posibilidades, dejaré para otra ocasión lo de batir a Gebrselassie, de momento, tengo suficiente premio con acabar la prueba. 



Selfie del recién llegado a meta














Quiero dar las gracias a todos los que me han ayudado en esta aventura, en especial a mi mujer, que es la que más ha aguantado mis ausencias y mis molestias físicas, pero que me ha dado ánimos para continuar en la batalla, a mis compañeros del Club, por no dejarme solo en las tiradas largas, a Cristina, por darme pautas para que mis molestias en el metatarso no fueran a más, a Gorka, escudero imprescindible en lo más arduo del camino, anfitrión desinteresado y acogedor cicerone, a Pardi, fiel animador y animado acompañante, a Juan Alejo, sabio consejero , a Carmen, Vanessa y Susana por emocionarse con nuestras emociones, sufrir nuestros sufrimientos y alegrarse con nuestras alegrías.  También a la pequeña Daniela por lo que aguantó sin quejarse durante los dos días. Lo que no sé es qué pinta el impresentable de Cañete en esta crónica, si un hombre tan frugal y austero nunca habrá hecho nada por encima de sus posibilidades...

 


viernes, 19 de diciembre de 2014

Buitres, patateras, vino a morro y emociones en Plasencia



Si tuviera que elaborar una rúbrica de evaluación para medir el éxito de una quedada, el primer indicador que utilizaría sería el trabajo para salir de la cama el día después. Puede expresarse en julios, pero es más eficaz si se hace en minutos de retraso en la entrada al trabajo; o en número de suspiros, lamentos, ayes, toses y carraspeos matutinos; Luego habría otros criterios, ya de carácter bioquímico, como la alteración del pH, el color de la orina o la pastosidad bucal, que requerirían de una analítica más profunda. En este apartado, cada maestrillo tiene su librillo, pero yo soy seguidor incondicional de las teorías de regulación del pH de mi querido @o_fragha.  Si el evaluador es metódico puede llevar la cuenta del número de besos y abrazos que da y ponerlos en relación con los que recibe. Suele ser muy fiable también el número de compromisos adquiridos de reencuentros a corto y medio plazo.  Número de tweets del hastag #kddapla14, pastillas de ibuprofeno, almax, omeprazol… consumidas, visitas al baño fuera de horas, número de chistes aprendidos, tasa de incremento del anecdotario, o días que el grupo de whatsapp se mantiene activo, en fin, para iniciar la rúbrica ya está bien, sobre todo porque estoy seguro de que mi tocayo @jlcastilloch, sistematizará la propuesta y nos mandará deberes para después, por lo que resulta conveniente guardarse algún que otro criterio en la recámara, aunque no me resisto a mencionar la amplitud (en centímetros) y duración (en horas) de la sonrisa en la cara del asistente a #kddapla14, como el más fiable y seguro de todos cuantos se propongan.


Y hasta aquí las tareas ordenadas por José Luis Castillo, ahora vamos con la crónica de la #kddapla14, patrocinada por: Itinere Viajes, @itinereviajes, que se lo merece por el trabajo que hizo para que todos estuviésemos a gusto. Gracias Angélica por tus gestiones, idas, venidas, llamadas y desvelos.


índice.jpgHay quien piensa que este asunto de las quedadas es cosa de gentes de mal vivir, quien cree incluso, que no salimos de los bares y que debería darnos vergüenza, tan mayores y dando tan malos ejemplos. No van muy desencaminados, pero no es menos cierto que entre trago y trago algo se aprende: En la de Plasencia he aprendido que las apariencias engañan, que significantes y significados pueden intercambiarse durante años sin que nos demos cuenta, que una cosa son las palabras y otra lo que esconden: Ahora resulta que los verdaderos buitres eran los gestores del ICONA y quienes les marcaban las directrices, y que los auténticos conservadores de la naturaleza son los buitres, esos simpáticos dinosaurios, a decir de @jlcastilloch, que libran de carroña nuestros campos, que son capaces de levantar el vuelo gracias a la envergadura de sus alas y a la  ligereza de sus huesos huecos y que son gregarios por pura lógica de supervivencia. Los otros buitres, los de los fondos de inversión, los especuladores, los políticos corruptos, son aves de rapiña, individualistas, aunque se asocien en institutos o instituciones por interés, voraces, insacibles y sin conciencia. Juzgad quienes leáis: Durante los años 70 se inicia desde el Instituto de Conservación de la Naturaleza una tala sistemática e indiscriminada del monte mediterráneo autóctono, plagado de encina, roble, alcornoque, arce, madroño, brezo, quejigo, enebro…, para replantar con eucalipto, con la única intención de abastecer el proyecto de una papelera en Navalmoral. Arrasaron 3000 hectáreas, antes de que los movimientos ecologistas se pusieran en marcha y paralizasen tamaño despropósito, en una zona que hoy es reserva de la biosfera. Puede ser una ofensa para las aves llamar buitres a estos elementos, más bien habría que llamarles eucaliptos, porque desertizan y empobrecen los terrenos por los que pisan. Ésta fue otra de las cosas que aprendimos gracias al ameno e ilustrado guía de Monfragüe Vivo, que nos mantuvo interesados, expectantes, y lo que es más difícil: callados. Nos resultará difícil olvidar la altura, el peso y las dimensiones de los buitres, debido al eficaz recurso pedagógico utilizado por nuestro guía, o si no, mirad a Maru como extiende sus alas, en plan cóndor de los Andes.

El día salió brillante y pudimos contemplar las evoluciones de los buitres en el paraje que llaman Salto del Gitano, donde aconteció una cautivadora leyenda que dejó la prueba de su veracidad esculpida en piedra, para el convencimiento de incrédulos, que siempre los hay. A ver si tuviéramos suerte y el gitano nos petrificara al gobierno. Antes de Reyes, a poder ser.

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a morro.jpgPero lo que definitivamente me ha hecho cambiar la imagen que tenía sobre los buitres, es que a partir de #kkddapla14, los voy a asociar con el sabor de la patatera picante y el regusto del vino a morro y el pan reciente, que nos entonó el cuerpo antes del paseo entre encinas y alcornoques en los bordes del parque natural. ¡Menuda idea de la organización! Propongo a @elcai59 como Proveedor Oficial “del cacho” en sucesivas quedadas, a escote, eso sí, que os veo venir; a mi estimadísimo @antonio_garrido como catador de patateras y al buitre leonado como el emblema de la anticorrupción. 
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Otra asociación que se me viene a la cabeza en tan feliz quedada, es la de los gritos de alegría con la Puerta Berrozana como testigo, que debería rebautizarse con el nombre de Puerta del Reencuentro y la Desvirtualización. ¿Qué digo? Nada de puerta, que se llame Puerto en honor a nuestra queridísima anfitriona. Aún deben resonar allí los chillidos de sorpresa y contento cuando @carmeniglesiasb y yo nos chocamos de bruces con nuestros adorados @igorgoroshko e @inmitacs, o los abrazos alegres y sinceros de @joanfelizz, el dios de la risa y la alegría, o los besos a la deslumbrante @luz_tic, que junto a @ManuelaRuiz fueron mis desvirtualizaciones más esperadas, o la sonriente llegada de nuestra @anuska72 que por fin ha sido capaz de traerse a Santi, al que espero ver en muchas más; la gratísima sorpresa por la inesperada aparición de @gorkafm, la presencia de Tedo, Elena y Juan Antonio, a quienes muchos no conocíamos, pero que en virtud de la propiedad transitiva de la amistad ya pertenecen a nuestra familia 2.0  Allí se acabaron las prisas. La pobre Angélica se vio frita para meternos en el autobús. Esos momentos son inolvidables para cualquier participante en las quedadas. Había que ver la ilusión de @o_fragha por haber conocido, por fin, a @joanfelizz, o las caras sonrientes por los ansiados reencuentros. Ver aparecer la efigie quijotesca de @antonio_garrido por Puerto Reencuentro no tiene precio, y que me decís de la caballeresca apostura de @jlcastilloch…, impagable. Es como que si el TL cobrara vida. Y eso que muchos de nosotros ya nos habíamos visto antes, pero el momento de la kdda, siempre tiene la magia de la ilusión, la ilusión de la expectativa, la expectativa de lo singular, la singularidad de los momentos especiales. Así se engancha uno a estos eventos. Así, y recordando la cantidad de historias, anécdotas y vivencias que se suceden una tras otra en un pequeño intervalo de tiempo: De ahí la intensidad. 

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¿Quién de los presentes no va a evocar a @Gorkafm cada vez que se le pierdan unas llaves?  ¿Quién no comentará que Salvador tiene puesto el nombre a propósito? O si no que se lo digan a Gorka; o a Carmen y a mí, que nos cambió la habitación para que no tuviésemos que irnos a otro hotel. Fue al primero que vimos nada más llegar a Plasencia, haciendo fotos a personajes de cara felliniana y a monumentos pétreos. Queríamos dar una sorpresa al grupo, y nos la dió él a nosotros. Recogió el trípode, la cámara y demás aperos y nos acompañó al Ágora, donde el resto del personal daba animación, algarabía y ganancias al antedicho local. Mientras nos poníamos morados a besos y abrazos se encargó de llevarnos unas cervezas. 

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Si hemos rebautizado la antigua puerta berrozana como Puerto Reencuentro, reclamamos para Salvador, que el Pasaje que ya está bajo su advocación, sea conocido a partir de ahora por asistentes y ausentes de la #kddapla14 como  Pasaje de @salpegu 



Hacía meses ya que no veía a mis cierrabares predilectas, @lajaines y @lolaprieto, que fieles a sí mismas y como marca la tradición de las quedadas, no se retiraron a sus aposentos hasta que no se aseguraron bien de que no quedaba nadie por allí. En esta ocasión, fueron capaces de irse a casa al mismo tiempo que los demás, cosa extraña por su parte y por la nuestra, que pudimos aguantar su ritmo, sobre todo @carmeniglesiasb, que hizo méritos suficientes para compartir con ellas tan honroso título. Al fin y al cabo, la fama hay que ganársela. Ahí tenéis a @o_fragha, que todos sabemos que es el primero en llegar pero también el primero en marcharse. IMG_20141206_221345585.jpgHablo de las kddas, que de los bares entra y sale al mismo ritmo que el que yo llevo. Menos mal que @belencinha73 y @carmeniglesiasb nos vigilan con el rabillo del ojo y nos tuercen el hocico si hacemos amago de pedir la última. Y con todo y eso alguna ronda escaqueamos. No tiene ese problema nuestro inseparable @igorgoroshko, y no porque la buena de @inmitacs no le controle, es que es capaz de controlarse él solo, excepto si le hablas de Putin.  No como nosotros, que nos puede el vicio. Y eso que esta quedada ha sido la de la contención, la mesura y la templanza. Para prueba está el hecho de que Cai tuvo que devolver un par de botellas de vino sin abrir que nos sobraron del almuerzo. Claro que eso pasa por abusar del agua con anterioridad. Ya he quedado escarmentado, o sea que no creo que vuelva a suceder cosa parecida. 

 
La evidencia definitiva de la moderación de la que hemos hecho gala durante toda la @kddapla14 es la ronda de Los Monjes, en la que apenas gastamos 7 € por cabeza en más de dos horas. O si no, ahí está la factura que lo demuestra, que los tuiteros somos gente honrada y no pasamos las cuentas al Senado. No como otros....

 

Nuestros anfitriones, que han trabajado como obreros sin convenio,  han sido capaces de atraer a la movida plasentina a gentes de toda la geografía; algunos asiduos ya a las emociones amistosas de kddas diversas, otros debutantes, que habrán quedado inoculados con tan adictivo virus, pues el que participa en una, ya no puede dejar de pensar en cómo será la siguiente. Algo nos ocurre en las kddas, que nos sentimos elegidos, reforzados, especiales, queridos, alegres. Puede que sea una cuestión de endorfinas y por eso seguimos levitando durante unos días e inventamos disculpas para volver a vernos antes de que llegue la próxima, convencidos de que no vamos a resistir hasta entonces. Es como la marca indeleble del bautismo que nos decían los curas en la catequesis. Sólo hay que ver cómo lo pasaron Adela y Pepe @camachomanarel y @pepemartinf @ManuelaRuiz y Lázaro @manueljesusf y @sensicelular. 

 Pepe, de contundente cuerpo episcopal, con su cámara en ristre y su imborrable sonrisa, tiene todo el aire de haber quedado seducido por el ambiente y de apuntarse a la primera que le caiga bien. Sus trazas me recuerdan a mi mismo hace unos años, cuando aún tenía esa contundencia corporal que me hacía un creíble obispo en el entierro de la sardina, de ahí lo del cuerpo episcopal; 

 Igual que Lázaro, que nos conquistó con su simpatía, su locuacidad y su sentido del humor de jubiloso jubilado. Me marqué con él una gratísima conversación que espero volver a retomar. Sensi ya es veterana: Se contagió en Úbeda y no tiene pinta de curarse. Llegaron como consortes, pero volverán por voluntad y derecho propios.
 

Creo no equivocarme si digo que lo mismo les ha ocurrido a las que desde ese día serán nuestras sindicalistas de cabecera, Luz y Tedo con las que quiero volver a coincidir para proponerles la creación de una compañía ética de suministro eléctrico (TedoyLuz). El nombre ya le tienen. Además, Luz tiene que enseñarme más trucos para distinguir un buen jamón e intercambiar puntos de vista y de encaje con Carmen para organizar un taller de bolillos para la próxima quedada. Estábamos deseando desvirtualizarla y en el rato que pude hablar con ella,  me encantó su cercanía, su simpática campechanía, su sentido del humor, su manera de pensar y su forma de ver el mundo. Tedo no se quedó a cenar, ni Luz al baile, o sea que se perdieron lo parte loca de la noche, al igual que Juan Antonio y Elena (jadaz1977 y @elenplasen), que debido a su juventud tienen poco aguante para la fiesta, por lo que se ve. 

Se estaba fraguando la fiesta. Aún fríos, pero la que se lio..
Pues nada. Se perdieron el desmelene de Travolta (@antoniogarrido) y Olivia Newton John (@carmeniglesiasb) en “La buena vida”,
a Cadenato saltar como impulsado por un resorte cuando escuchó que sonaba Sabina, a Fraga desgañitarse cantando Miña Terra Galega, acompañado a la guitarra por Santi, con coros a cargo de Sensi, Adela, Inma, José Luis Castillo, Pepe y Cai, y cuerpo de baile por la incansable Mapi, la incombustible Maru, y el afamado trío LOLALÁ (LOLa, Anuska y LAjaines) Siempre me quedo pasmado cuando veo bailar a estas chicas, porque si unas son capaces de moverse al mismo ritmo de la música, la música parece moverse al ritmo exacto que le marca la otra (Inés) en una sintonía que me deja ojiplático, seguramente por mi inexistente sentido del ritmo. No se puede tener de todo, yo ya tengo el del equilibrio a lo “mamachicho”.



Sin embargo a  Manuel Jesús, majestuoso e hierático, embebido como estaba en la grabación de la banda sonora de la quedada no le vi bailar ni una pieza a pesar de la presión ambiental. Luego nos enteramos que desocupado no estaba. ¡Qué tío! Aunque, no pasa nada, Sensi se bailó ella solita todo el cupo familiar. Y sin despeinarse. Con elegancia.



#refranero No es por hacerle la rosca, pero nos falta @bacosca
Y es que “de la panza sale la danza”, y la cena degustación con la que Los Monjes nos sorprendieron, estuvo bien elegida, muy elaborada y mejor regada. No podía ser de otra manera tratándose de excelentes profesionales como los que regentan y atienden este restaurante, que ya tuve el gusto de visitar cuando corrí la MM de Plasencia.  Nosotros aportamos el apetito, la sed y la alegría. Queríamos animar a Gorka, tan feliz unos momentos antes, cuando nos juntamos tres cuartas partes del #refranero pero cabizbajo tras su incidente, pero sorprendentemente fue él el primero que se puso a cantar “¿Dónde están las llaves, matarile, rile, rile…?”. Otro grande. Así que no faltaron brindis, risas, vino, canciones, ni chistes durante toda la cena, en la que disfruté de la cercana compañía de Manuela, que me cayó rebien, como diría Chavela, ¿verdad, Cadenato?; de la de Adela, y de la de mi histórico colega Manuel Jesús.

El caso es que algunos días después de finalizar una quedada, uno puede echarse a reír sin venir a cuento en la circunstancia más adecuada para que la gente que te mire piense que definitivamente te volviste loco. Algo tienen, para que no hayas terminado una y ya estés pensando en la siguiente. Creo que lo llaman emotion ware, que me suena a tupper ware, pero que en realidad no sé lo que significa. Yo lo definiría como flechazo amistoso, o cariño adictivo, o necesidad imperiosa de abrazar a la gente del claustro twittero, y es que, como diría @o_fragha, esto del Twitter es como tener una abuela, que te dice continuamente lo guapo y lo listo que eres. ¿Y quién no quiere ir a ver a su abuela? ¿Qué otra cosa haría desplazarse a @ibarrien, Inma la dulce o la discreta viajera, desde Barcelona, o a Mapi, la marchosa que llegó del Este y @jlcastilloch, el idealista práctico, incansable y tenaz, a hacerlo desde Almería, o a @marudo76, la de la fácil sonrisa y los brazos abiertos, a volar desde Mallorca a Bilbao para recoger a @mcadenato, el vizcaíno del tierno lagrimal, y desde allí carretera y manta hasta Plasencia. O a @lajaines la burgalesa bailona y cierrabares con alma de corchea, a @o_fragha, el profesor que todos hubiésemos querido tener, a @Belencinha73, la tierna galleguiña de la mirada avispada. A esta mujer la barruntas la listeza por los ojos.
a @salpegu, el filántropo del trípode (para sujetar ese corazón gigante que tiene)
a @antoniogarrido, el ciclista enológico, también conocido como el Tony Manero de la noche plasentina
a @joanfelizz, el hombre de la sonrisa perenne
a @inmitacs, la ingeniosa hidalga de Almería
a @igorhoroshko, mi querido gallego de los Cárpatos
a @puerto, la chinata de Tornavacas
a @elcai59, el proveedor del cacho
a @luz_tic, la bolillera del código binario
a @ManuelJesusF, Ennio Morricone, o si no, escuchad la banda sonora que se curró él solito- IVOX
a @sensiceular, la bailona elegantona
a @ManuelaRuiz, la malagueña salerosa
a Lázaro, el jubilado precoz de la fácil conversación
a @anuska72, la charrita de la cara bonita
a Santi, el heavy del pelo cano
a @Tedo_Cas, la luchadora consecuente
a @camachomanarel, la directora que no se da importancia
a @pepemartinf corpus episcopalis 
a @gorkafm, el maratoniano con voz de orfeón, pierdellaves y ganamigos
a @carmeniglesiab la Newton John de “la buena vida”, la bracamontesa, o la content curator del bolillo, que no sé qué apelativo ponerla, no siendo que se me enfade
a @Lolaprieto, la cántabra incombustible (debe ser la semiconserva) colindrona y  pierdechaquetas 

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Total, que sea por la abuela o por el sursum corda, lo que creo es que esto se está convirtiendo en una gran familia, la sagrada familia del pajarito si se me permite la comparación, reunida en esta ocasión gracias a Puerto y Cai, en los papeles estelares de la virgen y sanjosé, que se preocuparon, nos mimaron, cuidaron de nosotros, nos buscaron unos magníficos guías para los ratos muertos entre comidas, porque saben de sobra que la cabra tira al monte y nos dejamos arrastrar con facilidad por el arrabal, el malevaje y las malas compañías.  

Imagen tuneada por Manuel Pérez Báñez, @ManuElpielroja
Gracias también a Jesús por sus eruditas explicaciones del arte y la historia de Plasencia y por aclararme lo de la decoración de bolas en los frisos, a Los Monjes por llenar la nevera de Estrella Galicia y por el trato exquisito, a los buitres, por volar para nosotros, al sol por iluminarnos el día, a la señora del hotel por facilitarnos las cosas, a Angélica por hacer honor a su nombre, a los ciervos por darse un paseo a la misma hora que pasábamos por allí, al gitano saltarín por petrificarnos guardias, ya le mandaremos ministros, a los cerdos ibéricos por ese color tostado tan sexy, a las setas por salir a esporar, al tío de la zambomba por cantarnos estribillos, a los asistentes por asistir y por aguantarme los chistes.  

“Señora, que el mono va llorando. -No es un mono, es mi hijo. -Ya decía yo que era muy feo para ser un mono, Señora”.  Ufff, me acordé. Del chiste, digo. ¡Certifícalo, Cadenato!

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El secretario